Por María José Jara Ortiz, Consultora asociada de Somos Awake Consultores.
Cuando liderar implica aprender a “hablar el idioma”
En los programas de formación para líderes, suelo iniciar con una pregunta que siempre provoca algo interesante:
¿Qué harías si te vendaran los ojos y te dejaran en medio de un país desconocido, con un idioma que no entiendes?
Las respuestas se agrupan rápidamente en tres grandes estilos:
Unos dicen: “me asustaría”. Otros: “buscaría señales para ubicarme” y los más rápidos dicen que “haría gestos para pedir ayuda”
Después vienen las risas y, también, la revelación: comunicamos incluso cuando no hablamos.
Todo lo que hacemos (o evitamos hacer) transmite significado. Y ese significado influye en los demás, siempre.
Como consultora, mi primera misión es comprender cómo cada equipo explica lo que ve, hace y siente: desde sus códigos culturales, sus fortalezas y su propio modo de interpretar el entorno. No llego a instalar un manual; llego a escuchar para poder acompañar.
El Programa de Formación en métodos y técnicas de mentoring para líderes que impulsamos en 2025 fue un reflejo vivo de esa convicción: una mirada integradora y apreciativa para apoyar a las organizaciones en desplegar su máximo potencial.
Porque las conversaciones que necesita un comité ejecutivo son distintas a las que sostienen los liderazgos tácticos, y esas, a su vez, distintas a las que habilitan el buen funcionamiento diario desde roles operativos. Sin embargo, todas comparten una necesidad común: claridad, orientación y sentido.
Así trabajamos:
- En alta dirección, co-construimos conversaciones estratégicas que conectan decisiones con cultura, trayectoria y futuro.
- En mandos intermedios, desarrollamos habilidades concretas de mentoring para compartir conocimiento, fortalecer redes internas y habilitar aprendizaje en movimiento.
- En equipos operativos, facilitamos prácticas simples y visibles que mejoran la articulación del trabajo diario y reducen fricción.
Porque cuando una organización decide crecer, no basta con “avisarlo”.
Hace falta:
- Activar sistémicamente el mapa de actores
- Integrar expertos que acompañen y no dirijan
- Construir desde la identidad cultural, no contra ella
- Observar conductas visibles para detectar necesidades reales
- Reconocer el momento evolutivo en que están (ritmo, historia, velocidad y capacidad adaptativa)
Impulsar, facilitar y reforzar. Tres verbos que sostienen procesos de cambio y que, para mí, comienzan en la base más simple y desafiante del liderazgo: aprender a conversar en el idioma que el equipo ya está hablando… y ayudarles a ampliarlo juntos.
