Por Soledad Morales Macowan, Directora y Fundadora de Somos Awake Consultores.
Cuando en Somos Awake decidimos ampliar nuestra red de relaciones, buscábamos abrir nuevos espacios, conectar con otros y ganar presencia más allá de los proyectos que concentraban nuestro trabajo cotidiano. Con el tiempo descubrimos algo que no habíamos anticipado: esas relaciones comenzaron a enriquecer nuestra mirada, nuestras capacidades y hasta nuestra propia motivación. Lo que comenzó como una iniciativa de posicionamiento terminó convirtiéndose en parte de nuestra identidad y de nuestro capital estratégico.
En el mundo empresarial estamos habituados a las relaciones de compra y venta, donde las necesidades, los compromisos y el valor del intercambio están relativamente definidos. La colaboración tiene otra dinámica. Reúne personas y organizaciones que encuentran afinidades, comparten conocimientos, aportan desde sus capacidades y se abren a construir algo cuyo resultado muchas veces es impredecible. En ocasiones surgen proyectos o nuevas oportunidades comerciales; en otras, aprendizajes, conexiones y perspectivas que terminan siendo extraordinariamente valiosas.
Lo hemos experimentado colaborando con organizaciones vinculadas al emprendimiento, la ciencia y la tecnología, fundaciones, instituciones de formación y consultores de otras especialidades. Cada espacio nos ha permitido conocer otras realidades, revisar nuestros propios paradigmas y ampliar las posibilidades de lo que hacemos. También hemos descubierto nuevas vocaciones, intereses y conversaciones que difícilmente habrían surgido dentro de nuestro circuito habitual.
Esta experiencia tiene una lectura estratégica especialmente interesante para empresas boutique como la nuestra. El tamaño de una organización puede ser acotado, mientras que el ecosistema del que forma parte puede ser extraordinariamente amplio. Una red de colaboración activa multiplica el acceso a conocimientos, especialidades, relaciones y oportunidades, enriqueciendo tanto la propuesta de valor como la capacidad de emprender iniciativas junto a otros.
Pero hay una dimensión que, como directora, me parece todavía más relevante: las redes que construimos también expresan quiénes somos y quiénes queremos llegar a ser. Elegir con quiénes colaboramos, qué causas nos movilizan, qué conocimientos compartimos y cómo participamos en otros espacios son decisiones que hablan de nuestra visión, nuestros valores y nuestras convicciones. La identidad de una empresa también se construye en esas relaciones, y su reputación se fortalece a partir de la experiencia real que otros tienen al vincularse con ella.
En Somos Awake Consultores trabajamos integrando estrategia, cultura y personas. Con los años, la colaboración se ha convertido en una manera muy concreta de vivir esa integración, ampliando nuestras capacidades y contribuyendo a iniciativas que nos importan.
Hoy me cuesta imaginar Somos Awake sin esta red. Hemos ganado presencia y oportunidades, pero sobre todo hemos enriquecido lo que somos y lo que podemos aportar. Y cada vez estoy más convencida de que cuando las organizaciones deciden poner sus capacidades en relación, todos tenemos más posibilidades de crecer y contribuir a un mundo mejor.
Quizás valga la pena preguntarnos qué nuevas posibilidades podríamos descubrir si ampliáramos deliberadamente nuestros espacios de colaboración.
